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Qué son los tricomas de marihuana y cómo potenciarlos

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Los tricomas son una especie de diminutos cristales con los que se cubren los cogollos, que además de darle a la planta un aspecto llamativo, son lo que contienen la resina repleta de THC y terpenos.

Cuando tu planta de cannabis se cubre como de escarcha brillante estás ante los tricomas de marihuana. Los tricomas son una especie de diminutos cristales con los que se cubren los cogollos, que además de darle a la planta un aspecto llamativo, son lo que contienen la resina repleta de THC y terpenos.

Por eso conviene cuidar de los tricomas de marihuana y, aunque no participan en el crecimiento o en la reproducción de la planta, son un factor de máxima importancia en la potencia y poder psicoactivo de tu cannabis.

Qué son los tricomas de marihuana

Los tricomas son unos “pelitos” microscópicos que cubren las flores de la marihuana. Con una lupa de 400 a 100 aumentos puedes observarlos fácilmente. Parecen pistilos: delgadísimos tallos con una cabeza redonda. 

Cuando nacen son transparentes, al empezar a madurar adquieren un color blanquecino y en su fase de maduración completa el color tiende al ámbar. Estos “pelitos” son los portadores de las sustancias psicoactivas del cannabis, de la mayoría de terpenos y de CBD.

Sus funciones son de protección ante posibles ataques de insectos, hongos y condiciones climáticas extremas –como los rayos UV o vientos dañinos–: ante el estrés, la planta produce más tricomas con el objetivo de salvaguardar su salud y su supervivencia. 

Su olor repele a los mamíferos, evitando que se lo coman. También indican cuándo la marihuana está madura y cuándo hay que cosecharla: al haber mayoría de tricomas blanquecinos, muy pocos transparentes y algunos de color ámbar, estará lista.

tricomas en cannabis

Tipos de tricomas de marihuana

Científicamente los tricomas se clasifican en diversos tipos, pero básicamente son tres: los bulbosos, los capitados sésiles y los capitados pedunculados.

Tricomas bulbosos

Estos tricomas son los más reducidos, con un tamaño de entre 10 a 20 micras. Salen primero en el tallo y en las hojas bajas, aunque pueden encontrarse en toda la zona aérea.

Pueden tener una cabeza simple formada en dos células o una cabeza glandular con compartimentos.

Tricomas capitados sésiles

Miden más o menos 25 micras, no tienen tallo y se unen a la epidermis con una sola célula que funciona como tallo, quedando oculto debajo de la cabeza glandular. Esta contiene células secretoras en su parte inferior, y en donde se separa de la membrana es donde se recogen los cannabinoides, aceites y terpenos.

Tricomas capitados pedunculados

Se llaman también tricomas glandulares entallados, y son los que contienen la mayor cantidad de cannabinoides y terpenos. 

Pecíolos, cálices, brácteas y bractéolas de las plantas feminizadas están cubiertos de estos tricomas, y en algunas variedades de cannabis macho se ven cerca de las anteras.

Se parecen a los tricomas sésiles; los tricomas entallados son los tricomas ya maduros. Tienen una cabeza glandular sujeta a un tallo conformado por varias células. A medida que crecen, el tallo va desarrollándose y en su fase inicial se pueden confundir con los tricomas sésiles.

La cabeza es mucho más grande, y a medida que las glándulas secretoras generan las sustancias la cabeza aumenta de tamaño, pudiendo llegar a entre 70 y 100 micras. Estos son los tricomas de marihuana que interesan a cualquier cultivador.

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Cómo potenciar los tricomas de marihuana

Cualquier agricultor sabe que cuando las plantas se someten a determinados niveles de estrés, estas responden acelerando la floración y aumentando sus frutos. Es igual con la marihuana. 

Sin embargo, si no tienes mucha experiencia en el cultivo del cannabis es recomendable que comiences probando alguna técnica, y cuando la domines y veas resultados, empieces con otra.

Veamos qué situaciones de estrés “bueno” pueden ayudarte a potenciar los tricomas de marihuana.

Iluminación

La iluminación en la marihuana es indispensable para optimizar los tricomas. No solamente las provee de energía, sino que impulsa su metabolismo y la función celular. 

En las plantas que crecen naturalmente en las zonas cercanas al ecuador, la aparición de los tricomas se da porque los rayos UV son mucho más fuertes. Recuerda que una de las funciones es proteger a la planta.

Cuando reciben mucha luz ultravioleta, los tricomas de marihuana nacen para proporcionarles sombra a los cogollos y cuidarlos del exceso de radiación solar. 

En tus cultivos puedes poner luces LEC (cerámica emisora de luz); son tubos de arco de cerámica que emiten una luz de tono igual al natural con rayos UV-B. Esta luz imita el entorno natural del cannabis, y como mecanismo de defensa, la planta producirá más tricomas.

También puedes colocar luces UV, y al exponer a las plantas a este tipo de luz los tricomas de marihuana se multiplicarán para asegurar su supervivencia.

Por otro lado, otra técnica es privar completamente de luz al cannabis justo antes de la cosecha (entre 24 y 48 horas antes).

Humedad

En lo posible hay que controlar esta variable. En la naturaleza, los tricomas de marihuana se producen como respuesta a lo que ellas sienten como ataques, y la humedad puede convertirse en un problema.

Reduciendo la humedad ambiente en tu armario de cultivo estás creando un entorno estresante para el cannabis, y al mismo tiempo le proteges del moho que puede afectar a los cogollos.

A finales de la floración, reduce al 30 % la humedad del ambiente del cuarto o armario de cultivo, lo cual puede ser muy efectivo para aumentar la cantidad de tricomas.

Calor

El calor es otro factor importante a la hora de aplicar técnicas para potenciar la producción de tricomas.

Pero hay que tener cuidado en mantenerla en un rango entre los 21 y los 26°C. Si es más de eso, los terpenos empezarán a degradarse y volatilizarse, y si es más baja, el metabolismo de la planta se verá afectado e igualmente los tricomas de marihuana no serán como deberían ser.

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Aplicación de suplementos

Es obvio que tendrás que utilizar un sustrato de buena calidad y tierra negra especial para los cultivos. Sin embargo, aparte de esto es conveniente que añadas algunos suplementos para ayudar a la planta a fortalecerse.

Estos suplementos pueden tener diversas funciones, desde robustecer las raíces hasta aumentar la cantidad de tricomas, y con ello la cantidad de resina y de THC.

Melaza

La melaza aporta una buena cantidad de nutrientes a la planta y es alimento de los microbios benéficos de la rizosfera. Es un suplemento accesible que convierte un suelo pobre en uno muy nutritivo gracias a los minerales, azúcares y vitaminas que contiene.

Bacterias de ácido láctico

Añadir bacterias de ácido láctico, o BAL, a la tierra hará que los azúcares se descompongan en ácidos grasos de cadena corta, que serán utilizados por la planta para producir más tricomas de marihuana.

En general, estos suplementos incrementarán la calidad de la tierra donde se cultiva el cannabis, produciendo plantas más grandes, y lo más importante, llenas de tricomas con mucha resina.

Otras acciones

Entre los cultivadores de cannabis hay técnicas de “entrenamiento” de las plantas, que no son más que la ejecución de algunas acciones específicas con el objetivo de aplicarles un nivel adecuado de estrés.

Entre estas técnicas hay dos especialmente recomendadas, que son el súper cropping y el golpe de frío.

Súper cropping

Esta técnica consiste en romper de manera parcial las ramas de la planta para reorientar la dirección de su crecimiento. El súper cropping permite que la canopia se abra (es decir, el dosel arbóreo, el techo de la vegetación) para dejar entrar más luz y más aire.

Cuando a una planta, sea cual sea, se le daña el tejido vegetal, esta responde activando sus mecanismos de defensa. En el caso del cannabis, el mecanismo de defensa es el aumento de la producción de tricomas.

Golpe de frío

Si bien no existen datos fiables que respalden este método, muchos cultivadores de marihuana lo aplican. Se trata de regar las plantas con agua helada (muchos colocan hielo) al final de la floración.

Se le llama también lavado de raíces; el agua helada genera un shock en ellas que les produce estrés. Dicen que incrementa la densidad de los cogollos y la producción de tricomas.

No manipules los tricomas

Los tricomas de marihuana son muy frágiles y delicados. Una manipulación excesiva e incorrecta de los cogollos puede propiciar que los tricomas se caigan. 

Por lo tanto, si tienes que tocar la planta durante la floración minimiza lo más posible el contacto con los cogollos, no agites la planta por ninguna razón y aplica toda la delicadeza y cuidado de que seas capaz.

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Recolección de los tricomas

Anteriormente comentamos que la observación de los tricomas podía ayudar a determinar el momento idóneo de la cosecha. Utiliza la lupa y acércate: si los tricomas de marihuana están transparentes, translúcidos, nunca debes cosechar pues no están listos.

Habrá que esperar a que adquieran un color blanco lechoso y algunos un precioso color ambarino. Sin embargo, si la gran mayoría de ellos están de este último color es que han madurado de forma excesiva, lo cual puede influir en el sabor de la marihuana y en el efecto que pueda tener.

Anímate a experimentar con cuidado en una o dos plantas, y si ves buenos resultados aplica estas técnicas en las demás que cultives. Lograrás aumentar los tricomas de marihuana y obtendrás un producto de gran calidad.

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